REFLEXIONES SOBRE EL PATRIARCADO Y LA LUCHA POR SU DISOLUCION

por pabguillen

La consolidación del patriarcado, según Engels, se da en el establecimiento de las relaciones monogámicas:

“La familia monogámica. Nace de la familia sindiásmica, según hemos indicado, en el período de transición entre el estadio medio y el estadio superior de la barbarie; su triunfo definitivo es uno de los síntomas de la civilización naciente. Se funda en el predominio del hombre; su fin expreso es el de procesar hijos cuya paternidad sea indiscutible; y esta paternidad indiscutible se exige porque los hijos, en calidad de herederos directos, han de entrar un día en posesión de los bienes de su padre. La familia monogámica se diferencia del matrimonio sindiásmico por una solidez mucho más grande de los lazos conyugales, que ya no pueden ser disueltos por deseo de cualquiera de las partes. Ahora, sólo el hombre, como regla, puede romper estos lazos y repudiar a su mujer. También se le otorga el derecho de infidelidad conyugal, sancionado, al menos, por la costumbre (El código de Napoleón se le concede expresamente, mientras no tenga la concubina en el domicilio conyugal), y este derecho se ejerce cada vez más ampliamente a medida que progresa la evolución social. Si la mujer no se acuerda de las antiguas prácticas sexuales y quiere renovarlas, es castigada más rigurosamente que en ninguna época anterior”.

Contextualizo que esto sucede, según Engels, con la acumulación primaria original que termina siendo propiedad sólo del hombre, ya que a la mujer se le asignaban las tareas domésticas. La acumulación del hombre le brinda el poder necesario para tener el derecho sobre la mujer de los hijos ya que ellos son los potenciales dueños futuros de los bienes familiares trabajados por el hombre.

Se puede decir entonces, que al nosotros decidir establecer una familia monogámica, y que ésta sea la única composición emocional y sexual que permita la ley, independientemente de cual sea nuestra orientación sexual, estamos replicando el fenómeno social que dio vida al patriarcado.

También se entiende que la regla absoluta de brindar al hijo, primero y sólo primero, el apellido del padre antes que el de la madre (o simplemente sólo el del padre como sucede con los anglosajones) estamos expresando sin consciencia el lenguaje patriarcal.

Si damos por verdadera la apreciación de Engels, entonces se explica muy bien como el patriarcado complejo de un Estado, termina con una clase (o casta política) constituida sólo por hombres, encargada de proteger la acumulación aristocrática. Los políticos como intermediarios, muy pocas veces en la historia han sido congruentes con la democracia, que por concepto se dice o se entiende como una representación que administra la decisión o la voluntad de un pueblo.. Desde el origen del Estado la clase política ha protegido los intereses de la oligarquia. Y aun cuando ahora existen dirigente mujeres, éstas mismas siguen promoviendo el proteger la acumulación de una aristocracia (como Merkel), lo que resulta una contradicción si es que se lucha por desmantelar todo un sistema patriarcal.

La familia monogámica patriarcal y el Estado capitalista, surgieron en términos de éstas relaciones sociales. Esto significa que, aunque la lucha feminista gane derechos y libertades, si en su núcleo empoderado defiende al sistema capitalista y a todos los elementos característicos de su estructura en la que tuvo origen, entonces está procediendo desde la contradicción. Podríamos llegar a un momento en el que el sistema sea manejado por mujeres, y entonces poder decir que aparentemente existe un matriarcado, pero en el fondo, si el sistema no cambia realmente en su esqueleto, entonces seguiremos coexistiendo todos, todas y todaes en un sistema patriarcal en abstracto, creado originalmente por el hombre y sus derechos privilegiados en donde no hay equidad ninguna. Y siendo éste capitalista, continuará por su naturaleza oprimiendo a hombres y a mujeres, aunque las burguesas con poder parlamentario sean mujeres.

Creo que todas las luchas deben de buscar la real emancipación que consiste en terminar con el sistema capitalista y crear una alternativa. Y por el momento sólo tenemos una propuesta sensata si es que esta surge desde un pensamiento socialista, en el que no necesariamente debemos replicar las prácticas de éste en la historia del siglo XX: Ésto consiste en que los socialistas, dejan de enaltecer al Estado (cuyo origen es capitalista) y empiecen a considerar seriamente las visiones filosóficas de la anarquía. La anarquía surge como respuesta contra todo el establecimiento del aparato autoritario de las instituciones Eclesiásticas y del Estado. La anarquía, por más socialista que sea, jamás aceptará a una autoridad de un Estado Socialista que tiene la facultad absoluta de distribuir la riqueza y centralizar el poder.

Para que esto suceda, necesariamente debemos defender una democracia participativa (no tanto representativa); y ésta debe no sólo abarcar congresos y parlamentos, sino a los núcleos productivos económicos. Dejar de asignar representaciones y hablar de decisiones colectivas… Me parece, que una síntesis en colectividad, siempre concluirá en la correcta distribución de las riquezas, y de ser honestamente ácrata, jamás permitirá que su colectividad esté por encima de otras colectividades. El principio de ésto es que la población sea consciente de la importancia de una participación política en todos los sectores y que, gracias a esta consciencia, adquiera una actitud proactiva y dejar atrás la pasividad como se da en la democracia de representación.

Aunque muchos individuos se dicen ser apolíticos, viven engañados, porque la política se da en cualquier relación social. Si en el núcleo familiar hay un conflicto, y la solución de éste depende de la participación y la intervención de uno de sus miembros, y por lo tanto lleva una acción que resuelve el conflicto, entonces el sujeto está siendo un actor político. Si por el contrario, decide no participar en el conflicto familiar, de igual manera su omisión es un acto político. La negación de “el sujeto político” es paradójica. De igual manera sucede en la acción u omisión de la política nacional o global.

Si queremos terminar con el patriarcado capitalista, tenemos que revisar el conocimiento sobre su origen. Sólo así podremos encontrar las contradicciones de cada lucha y poder afilar las propuestas que lleven a la consecución de un sistema social humano verdaderamente basado en el objetivo de la equidad de todos los géneros y orientaciones sexuales.

Pablo Guillén Arroyo, 27 de junio de 2015

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